SÁBADO SANTO - Es tu momento... para ORAR

¡Despierta! ¡Es tu momento!

TU ORACIÓN EN AUDIO


TU ORACIÓN EN TEXTO

ME SERENO

Comienza un nuevo día.
Conecta con tu respiración. Inspira el aire lentamente, mantenlo unos segundos en tu interior y expúlsalo también con suavidad. Fíjate en cómo entra el aire y sale de ti, con suavidad. Con el aire que espiras, deja que se alejen también tus preocupaciones, miedos, temores…
Ahora presta atención a tu cuerpo, a cómo está. Si te duele algo, si estás relajada/o, si tienes alguna tensión… Y a tus emociones y sentimientos… Y no las juzgues. Son tuyas. Eres tú. Acógelas, sin más…
Desea hacer silencio en tu interior y siente cómo te vas serenando. Tus pensamientos van y vienen, pero déjalos ir, sin engancharte a ninguno.
Sigue respirando hondo… Siente que es el don de la vida que Dios te regala cada mañana, cada instante…
Ahora que ya estás preparada/o, sitúate, con confianza, ante el Señor, que te espera en esta mañana para darte su paz.
Comienda haciendo conscientemente la señal de la cruz: En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

ESCUCHO

Terminamos el día de ayer con una adoración pausada, tranquila y sencilla al pie de la cruz. Con el asombro por la distancia entre el sinsentido del mal y el horizonte que abre una vida con Dios. Con el sobrecogimiento que ha provocado en nosotros el contemplar a lo largo de esta semana los últimos pasos del caminar terreno de Jesús. Y contando con que hay muchas maneras de vivir este día. Tantas como personas.

Del evangelio según san Juan (Jn 19, 38 – 42)

Después de esto, José de Arimatea se presentó a Pilato. Era discípulo de Jesús, pero no lo decía por miedo a los judíos. Pidió a Pilato la autorización para retirar el cuerpo de Jesús y Pilato se la concedió. Fue y retiró el cuerpo. También fue Nicodemo, el que había ido de noche a ver a Jesús, llevando unas cien libras de mirra perfumada y áloe. Tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en lienzos con los aromas, según la costumbre de enterrar de los judíos. En el lugar donde había sido crucificado Jesús había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo donde nadie todavía había sido enterrado. Como el sepulcro estaba muy cerca y debían respetar el Día de la Preparación de los judíos, enterraron allí a Jesús.
Palabra del Señor

SILENCIO

PIENSO

En el relato aparecen dos personajes: Nicodemo, que anteriormente en el evangelio de Juan había ido a ver a Jesús de noche por miedo a «los judíos», y José de Arimatea, nuevo hasta ahora, y del que se dice que también había permanecido oculto por miedo a «los judíos». Estos discípulos secretos se hacen ahora, tras la muerte de Jesús, públicos. Ya es de día. También para ellos. Nicodemo ya ha superado la noche. José de Arimatea se dirige a la persona que había entregado a Jesús para que lo crucificaran y le pide, consiguiéndolo, el cuerpo de Jesús.
Ante la huida de los amigos, son dos extraños quienes, junto a María y las otras mujeres, llevan a cabo la más sagrada obligación para un judío: enterrar al padre o al maestro. Tanto o más que de haber negado a Jesús, Pedro se arrepintió de no haber asistido a su entierro y no haber recitado el Qadish del huérfano, esa oración ante la tumba abierta en la que nadie puede nunca sustituir al propio hijo y al discípulo.
Nicodemo vino trayendo una exorbitante cantidad de perfumes para ungir el cuerpo de Jesús. Este perfume significa, como ya había significado en Betania, el amor por Jesús, el amor que Jesús es capaz de suscitar en el corazón de sus discípulos, la sobreabundancia de ternura y gratitud hacia quien dio su vida por ellos. Nicodemo se deja seducir por el poder de atracción del Crucificado, a quien responde con una generosidad desmesurada, olvidando su prestigio y arriesgando su estatus social. Y esto cuando tuvo la experiencia de sentirse amado sin límites, sin medida, sin control, sin condiciones.
(cf. Juan Manuel Martín Moreno, Personajes del cuarto evangelio)

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ME PREGUNTO

  • La primera vez que Nicodemo se acercó a Jesús lo hizo en la noche. ¿Cuál es mi actitud en las noches de mi vida: me echo a dormir, me paralizo, me pongo en búsqueda, me siento a esperar que alguien encienda la luz o que salga el sol algún día…?
  • Nicodemo es un espejo para mí. Es una invitación a abandonar mi actitud de curiosidad superficial por Jesús para llegar a un pleno compromiso de vida con Él. Tras lo contemplado en estos días, ¿qué paso adelante intuyo que puedo dar en mi vida como cristiana/o?
  • José y Nicodemo son capaces de vencer el temor de la etapa anterior y se presentan, para sorpresa de muchos, ante Pilato para solicitar el cuerpo de Jesús. ¿Qué me frena para presentarme ante los demás tal y como soy, con mis luces y mis sombras, mis capacidades y mis limitaciones, mis sueños y mis realidades?
  • Y otra vez el perfume. Lo vimos en la mujer que lo derramaba, junto a toda la ternura de que era capaz, a los pies de Jesús. Y lo vemos ahora en Nicodemo. También lo podemos ver, si nos acercamos, en el Cantar de los cantares, el gran libro de amor de la Biblia. Porque, en el fondo, cualquier historia de encuentro con Jesús, el Señor, con Dios, es una historia de amor. ¿Y yo? ¿Me siento amada/o por Dios? ¿Con qué ejemplos concretos cuento? ¿Cómo expreso yo el amor al Señor? ¿Y a las personas?

CONTEMPLO

Contemplo durante varios minutos la siguiente imagen. Me fijo en cada personaje, en sus gestos, sus caras, los lugares en que están situados… y me identifico con alguno de ellos desde la realidad vital en la que estoy: estoy llamada/o a sostener, a ser sostenida/o, a dejarme sanar, a hacer frente a alguna situación…

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SILENCIO

Le pido al Señor que me ayude a llevar adelante todo lo que este rato de encuentro ha suscitado en forma de deseo en mi interior. Lo escribo en un post-it, trozo de papel… y, si tengo en casa, lo pongo junto a una cruz, del tamaño que sea…

SILENCIO

ORO

Termino rezando esta oración:

Tu vida se veía destruida,
pero Tú alcanzabas la plenitud.
Aparecías clavado como un esclavo,
pero llegabas a toda la libertad.
Habías sido reducido al silencio,
pero eras la palabra más grande del amor.
La muerte exhibía su victoria,
pero la derrotabas para todos.
El reino parecía desangrarse contigo,
pero lo edificabas con entrega absoluta.
Creían los jefes que te habían quitado todo,
pero Tú te entregabas para la vida de todos.
Morías como un abandonado por el Padre,
pero Él te acogía en un abrazo sin distancias.
Desaparecías para siempre en el sepulcro,
pero estrenabas una presencia universal.
¿No es solo apariencia de fracaso
la muerte del que se entrega a tu designio?
¿No somos más radicalmente libres
cuando nos abandonamos en tu proyecto?
¿No está más cerca nuestra plenitud
cuando vamos siendo despojados en Tu misterio?
¿No es la alegría Tu última palabra,
en medio de las cruces de los justos?
                             Benjamín González Buelta, sj

ME DESPIDO

  • Madre Divina Pastora, ruega por nosotros. Mare Divina Pastora, prega per nosaltres. Nai Divina Pastora, roga por nós. Mother Divine Shepherdess, pray for us. Mère Divine Bergère, priez pour nous.
  • San José de Calasanz, san Faustino Míguez y beata Victoria Valverde, rogad por nosotros. Sant Josep de Calasanz, san Faustino Míguez i beata Victoria Valverde, pregueu per nosaltres. San Xosé de Calasanz, san Faustino Míguez e beata Victoria Valverde, rogade por nós. Saint Joseph Calasanz, Saint Faustino Míguez and Blessed Victoria, pray for us. Saint Joseph de Calasanz, Saint Faustino Míguez et Bénis Victoria, priez pour nous.
  • En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. En el nom del Pare i del Fill i de l'Esperit Sant. Amén. No nome do Pai e do Fillo e do Espírito Santo. Amén. In the name of the Father and of the Son and of the Holy Spirit. Amen. Au Nom du Pére et du FIls et du Saint-Esprit. Amen.