VIERNES SANTO - Es tu momento... para ADORAR

ADORACIÓN ANTE LA CRUZ

LA ORACIÓN EN VÍDEO


LA ORACIÓN EN TEXTO

MOTIVACIÓN

Comenzamos la adoración de la Cruz, siendo conscientes de que el camino de la cruz no empezó el Viernes Santo. Empezó mucho antes. Jesús comenzó sus pasos hacia la cruz en Belén. Su vida fue una historia de amor. 

Respira lenta y profundamente. Siente el latir de tu corazón, es el don de la vida que Dios Padre te regala. Deja crecer en ti el silencio, la paz… Procura hacer silencio, desprenderte, vivirte en silencio… Sin prisas, con paz, con amor, con confianza… Ábrete al silencio… como atención amorosa, como contemplación… goza del silencio, el silencio del viernes santo, como tesoro escondido, que el silecio te habite, que su Presencia te plenifique… Deja que el Espíritu te modele… Silencio... Adoración…
Invoca al Espíritu Santo con esta canción de Kairoi:
SILENCIO
Jesús nos invita a seguir caminando y abrazar esa cruz como Él hizo con la suya, confiando en la voluntad del Padre. Intentando transformar esas cosas que te duelen y lastiman en un signo de amor y servicio. 
Este Dios que te ama y te acompaña a abrazar esa cruz…es el mismo que te pone personas que te acompañan en este camino, que te lo hacen más llevadero. No estás sola/o. Él te tiene siempre presente.
Él te está esperando
Nos llama a cada uno por nuestro nombre. A ti te está llamando por tu nombre desde Su Cruz y espera una respuesta. Te está invitando a que te acerques, a que compartas con Él tu vida. 
Hoy es día para contemplar y «abrazar la cruz».

SILENCIO

Lectura del evangelio según san Juan (19, 28-30)

Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba consumado, dijo, para que la Escritura se cumpliese: Tengo sed. Y estaba allí una vasija llena de vinagre; entonces ellos empaparon en vinagre una esponja, y poniéndola en un hisopo, se la acercaron a la boca. Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu. 
Palabra del Señor
SILENCIO
Escuchamos la canción Dios ha muerto:
Dios ha muerto,
ha muerto la Vida.
Y, con Él, se va mi vida,
mi vida, mi vida...
¡Muere la Vida!
Ahora sé consciente de los sentimientos que provoca en ti, la canción que acabas de escuchar.
SILENCIO

REFLEXIÓN 

Hoy Jesús se entrega, le hace frente a todo y se da a Sí mismo. Mira a todos y a cada uno de sus miedos a la cara y abre sus brazos a la voluntad de Su Padre de par en par. Tal vez, es ese el mensaje que podemos tomar. Tal vez es ese el gesto que podemos imitar. En vez de pasar de largo y seguir corriendo ante esas cosas que hacen ruido en nuestro interior y exterior, frenar, reconocerlas y transformarlas.
¿Transformarlas? Sí. Transformarlas es hacer algo al respecto de todo eso que no te deja ser tú mismo, que te oprime, que no te permite sentirte y estar bien contigo mismo, con Dios o con los demás. Y muchas veces hacer algo tiene que ver con un cambio del corazón, con ponerlo en las manos de Dios, rezarlo, ofrecerlo...
Hay muchas cosas que nos pueden oprimir: la sociedad, la estética, las etiquetas, los miedos, la soledad, la baja autoestima, lo que los demás piensan, mi familia, las cosas de mi historia que no puedo sacar adelante, el dolor, la muerte, los miedos, los fracasos, lo que los demás esperan de mí, lo que yo mismo espero de mí, el no sentirme querido o querida, aceptada/o...
Ponte delante de Jesús crucificado y pídele que te dé valor para verte por dentro y ver tu falta de amor.  Escuchamos la canción: Perdón, Señor
Perdón Señor,
dame valor
para verme por dentro
y ver mi falta de amor.

SILENCIO
Contempla una y otra vez a Cristo muerto en la cruz y, si te atreves, preséntale tu problema, tus dolores no sanados... y compara.
Ahora, preséntale el dolor de la humanidad, el dolor de nuestro mundo por un virus intruso… y ponlo todo en sus manos. 
SILENCIO
Contempla la cruz, contempla a un Dios todo amor que, por ello, es un Dios-todo-entrega. Que en esa cruz nos grita Su palabra más alta y clara sobre el misterio del sufrimiento. Palabra que solo se entiende desde la lógica de la muerte que da fruto, de la entrega total que nos hace fecundos. Lógica del amor. 
Es la lógica que nos llama a enfrentarnos a lo más hondo de nuestro ser hombres y mujeres. Esa lógica que nos habla de que el sentido de nuestra vida nace de la debilidad y no del poder, de la derrota y el fracaso, no de la fuerza o la violencia, sino del servicio y de la entrega y no de la dominación. 
Al contemplar la cruz, Dios nos invita a colocar en medio de nuestra vida su sueño sobre cada una/o, la voluntad del Padre que es el horizonte más auténtico y pleno al que puede aspirar el ser humano. Al contemplar la cruz perdemos el miedo y podemos buscar así la VIDA en mayúsculas sin ningún tipo de pudor. 

SILENCIO

Quien diga que Dios ha muerto
que salga a la luz y vea
si el mundo es o no tarea
de un Dios que sigue despierto.
Ya no es su sitio el desierto,
ni en la montaña se esconde;
decid, si os preguntan dónde,
que Dios está sin mortaja
en donde un hombre trabaja
y un corazón le responde.
(José Luis Blanco Vega, sj)

Terminamos con la canción Solo en Dios de Ain Karem que nos recuerda que solo en Dios puede descansar nuestra alma:


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